sábado, 13 de diciembre de 2008

ARTÍCULO 20 DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: DERECHO A LA INFORMACIÓN

EL DERECHO FUNDAMENTAL A LA INFORMACIÓN


El artículo 20 de la constitución supone no solo una importante novedad en muchos aspectos, sino un desarrollo notable en la evolución del concepto de las libertades de expresión e información, ya que nuestra constitución les otorga carácter de derecho fundamental y amplía la aplicación de estos derechos a los extranjeros.

Por otro lado, reconoce no solo la facultad de emisión sino también la recepción y supone un destacado avance en la consecución y garantía de tales derechos. En el artículo 20, se mantiene una estricta tradición liberal que por un lado garantiza el derecho y por otro no le marca otras limitaciones esenciales que el respeto a los derechos de los demás (especialmente el honor, la intimidad y la propia imagen).


El artículo 20 incluye con carácter novedoso la libertad de información como derecho separado de la clásica libertad de expresión del pensamiento e incorpora el reconocimiento del derecho a la cláusula de conciencia y el secreto profesional que refuerza las posibilidades de defensa del periodista.


También es notable la inclusión en el artículo 20 de significativas garantías constitucionales y ordinarias en la doble faceta del derecho a la información veraz y en consecuencia la faceta de no recibir mensajes indeseados.


La esencia del papel del estado no es aquí intervencionista, sino liberal: ha de limitarse a eliminar los obstáculos que se opongan al libre ejercicio del derecho y a respetar la libertad del ciudadano dentro de los límites constitucionales, derechos además que no se conceden sino que se reconocen como esenciales.


Los derechos del artículo 20 son:

1. El derecho a la libertad de expresión y difusión de los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra escrita a cualquier otro medio de reproducción. El bien jurídico protegido con la consagración de este derecho es la comunicación particular o pública de las ideas o juicios.



2. El derecho a la producción literaria, artística, científica y técnica, que engloba la creación intelectual cualquiera que sea el ámbito de su proyección y la propiedad intelectual. Con él surge un derecho especial que es el derecho de autor, que no afecta a la potencialidad creadora del individuo sino a la creación consumada.

3. La libertad de cátedra que podría encuadrarse con la libertad de enseñanza en la denominada libertad de ciencia. La libertad de enseñanza está encuadrada en el ámbito genérico de la libertad de expresión de pensamiento como un derecho individualista. La libertad de cátedra es un instrumento de protección de las actividades investigadoras y docentes que se traduce en un complejo de garantías establecidas para asegurar la exención de trabas o constricciones, la autonomía, participación y facultades de hacer.


Esta libertad de cátedra no significa el desconocimiento de esta libertad como expresión fundamentalmente personal de libertad y el de la implicación social de la libertad de cátedra. (la libertad de cátedra tiene un aspecto personal (el profesor que lo ejerce) y un aspecto social (los alumnos tienen derecho a que se ejerza esa libertad para que aprendan mejor).


Como libertad personal del docente, implica que este puede manifestar sin trabas su propio pensamiento y con una finalidad propiamente pedagógica.


El TC advierte que se trata, como en los demás derechos y libertades garantizados por la constitución, de una libertad frente al estado o frente a los poderes públicos cuyo contenido se ve necesariamente modulado por las características propias del puesto del docente, cuya ocupación titula para el ejercicio de esa libertad. No es lo mismo que sea una cátedra (puesto docente) de bioquímica que de derecho a la información, porque en la primera uno se tiene que ceñir a las fórmulas.


En los términos públicos, la libertad de cátedra tiene un contenido negativo uniforme, en cuanto que habilita al docente para resistir cualquier mandato de dar a su enseñanza una orientación ideológica determinada, que implique un determinado enfoque de la realidad natural, histórica o social dentro de lo que el amplio marco de los principios constitucionales hacen posible. La libertad de cátedra es una noción incompatible con la existencia de una ciencia o doctrina oficiales.


4. Otro de los derechos que viene en el artículo 20 es el Derecho a la información, que se configura como una variedad del derecho a la libre expresión. El sujeto de la libertad de información, se reconoce a todos los ciudadanos sin distinción alguna pero el periodista se encuentra en una situación especial como consecuencia de su actividad profesional.


El objetivo de este derecho es la noticia, entendiendo por tal los hechos verdaderos, que puedan encerrar una trascendencia pública. En cuanto al contenido, comprende tanto la libre difusión de las noticias como su difusión. Solo bajo el primer aspecto como derecho a emitir información puede concretarse un derecho subjetivo de carácter constitucional. El aspecto pasivo se funda en la existencia de un interés colectivo a la información pero, en realidad, constituye un mero reflejo del aspecto activo y como tal no es directamente accionable.


Para el ejercicio de este derecho se reconocen otros dos de capital importancia: el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.


También en el artículo 20,se contempla la prohibición de la censura previa ya que el ejercicio de los derechos mencionados en el artículo 20 no pueden restringirse mediante ningún tipo de censura previa.


Def: Censura: la intervención preventiva de los poderes públicos para prohibir o modular la publicación o emisión de mensajes escritos o audiovisuales. La presión de los ciudadanos puede llegar a ser una intromisión en un derecho ajeno con relevancia penal en más de un caso, pero no censura en el sentido que le da la constitución.


Tampoco encaja en este concepto de censura previa la que a veces se ha llamado autocensura para regular la propia actividad y establecer corporativamente ciertos límites. Tampoco la carga que permite e impone a los editores y directores un examen o análisis del texto y los contenidos antes de su difusión para saber si traspasan o no los límites de las libertades que se ejercen, con especial atención a los penales.


La verdadera censura previa consiste en cualesquiera medidas limitativas de la elaboración o la difusión de una obra del espíritu, especialmente al hacerlas depender del examen previo oficial de su contenido.



Manuel Lanza Casado
4º ESO A





2 comentarios:

Angela E. dijo...

Un reflexión muy completa e interesante, recuerda que siempre se debe citar la fuente

Francisco dijo...

por favor, necesito información con respecto a mi derecho a no recibir información si yo no lo deseo. Se trata de que me he dirigido al defensor del pueblo con respecto al volumen en los altavoces del metro de madrid. Qué pasa si yo no quiero recibir la información que de este modo se me impone? Hay alguna ley que defienda mi derecho a escoger el medio que me facilita la información?
Puedo acogerme al artículo 20 de la constitución española, que en su punto 4 afirma que el límite de la libertad de información tiene su límite en mi derecho a la intimidad? o al art. 20 1, en el que se concede mi derecho a recibir información LIBREMENTE?
Ignoro que exista otra ley en la cual pueda basar mi reclamación. Agradecería sobremanera cualquier noticia que alguien con mayores conocimientos que los míos en asuntos legales tenga a bien ofrecer.
Gracias